Fiesta en el centro de Madrid, pero no en mi destino, eso implicaba que tendría que cogerme un tren sabiendo que el conductor estaría de fiesta, y no haría puntual su ronda.
Me monté en el tren y a primera vista no encontraba a nadie interesante con el que poder hablar, pues había poca gente, asi que me senté sola. Cuando ya llevaba media hora en el tren que tan solo me quedaban 10 minutos se sentó una mujer embarazada a mi lado. Ella estaba escribiendo un cuento, y me picó la curiosidad y me acerqué por si conseguía llegar a leer algo. Al verme la mujer sonrió y me dijo encantada que si a mi me apetecía ella estaba dispuesta a leerlo y a aceptar mi crítica constructiva. Yo asentí sin decir palabra y ella comenzó a leer.
Había una vez unos 9 marcianitos que venían de Marte en un viaje espacial y accidentalmente cayeron en la Tierra, en un amplio campo, sin apenas luz. Asustados corrieron hacia un edificio que daba la sensación de ser cálido y acogedor y, sin pensarselo dos veces, siguieron las indicaciones, donde ponía algo así como "colegio". En él había cosas realmente extrañas, una pared verde donde se podía escribir con una pintura que dejaba polvorosas las manos llamado "tiza", en el que dibujaron su nave y algunas cosas más que ellos reconocían. Mas tarde se pusieron a jugar con un objeto que votaba y resultaba muy divertido. Jugaron también con unos humanos diminutos que no se movían en absoluto, se llamaban muñecos creo recordar. Por último, ya agotados decidieron dormir en unas colchonetas que estaban preparadas para que unos individuos, o también llamados niños, pudieran echarse la siesta después de comer. Al tumbarse en ellas, el más gruñón, que se había quejado de todo lo que había visto a su alrededor, se fijó en una fotografía. En ella aparecían unos 20 diminutos individuos, todos con una amplia sonrisa, y vestían todos igual, pero no vestían con ropas oscuras, la indumentaria estaba manchada, por pinturas de todos los colores, y con esa pintura habían plasmado manos. El monstruito gruñón pensó para sí : pues sí que tiene que ser divertido venir todos los días a este lugar, forman una gran familia feliz.
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